Por estos días existe un anuncio que quizás para muchos desprevenidos, es alentador, pues el Banco de la República anuncia que bajara la tase de interés, para impulsar la Economía.

Siendo así las cosas, uno pensaría que el Banco está haciendo lo correcto “utilizar las políticas en favor del crecimiento”, pero alrededor  de esta media, surgen otras inquietudes, que bien valdría la pena mencionar.

Entre ellas y en primer lugar, ¿será que existe un consenso sobre cuáles fueron las causas de la inflación, en el 2016?,  ¿estarían seguros, que la inflación fue de causa monetaria?, ¿si hoy manifiestan en consenso que deben bajar las tasas de interés para impulsar la economía, ¿por qué las subieron a sabiendas que se frenaría el crecimiento económico y hoy el crecimiento es resultado de las altas tasas del pasado.

En los artículos de prensa, se menciona que el bajo crecimiento tiene preocupado al gobierno, y no debe ser para menos, pues es de recordar, que un objetivo macroeconómico es lograr un crecimiento económico, lo cual indicaría que no se va a cumplir.  Hablar de un modesto 2% o menos como proyección al cierre del 2017, no cabe la menor duda que no cumplió el gobierno, por lo cual ahora cabe preguntar: ¿serán los choques externos?, o  ¿será la tasa de interés?. 

Por el lado de la inflación también hay que hacer una revisión precisa, porque bajar la inflación, como resultado de la desaceleración, pues es un total fiasco! Otro aspecto que llama la atención es que aparezca el dilema  del Banco relacionado con una disyuntiva:  ¿Inflación o crecimiento?, cuando la disyuntiva es entre inflación y desempleo.  Lo cierto es que en materia de desempleo también se raja el gobierno, si hay desaceleración hay también desempleo.  De hecho, uno de  los sectores con menor crecimiento es la construcción, que es uno de los que más empleos general.

Por lo menos nos queda algo claro y que suena tan simple como decir que “todo lo que sube, baja”, puesto que las tasas estaban alrededor del 4.5%, luego subieron hasta 7.5% y ahora comienza su descenso. 

Ojala la credibilidad del Banco Central de Colombia, no se vea empañada por lo bajos resultados económicos del país, pues si bien es cierto que cada vez que hay anuncios de la institución, se espera que los agentes económicos reaccionen ante los mencionados anuncios; de lo contrario, suba o baje las tasas de interés, el agente económico ya no le interesa para la toma de decisiones. 

 

Por Héctor Javier Castro Torres

Director Programa de Economía

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