Como es bien sabido, algunas iniciativas  como el día sin carro y sin moto han logrado ser parte de las decisiones de cada administración municipal de turno.

En tal sentido, siempre se alega que por motivos de salvaguardar el medio ambiente se acata la medida.   Pero si realmente esto fuera el sentido de fondo, seguramente habría medidas que impacten la compra futura de vehículos y  posiblemente  dentro de unos 15 años, el medio ambiente estaría mejor, pues  el uso de automotores cada vez más seria  menos frecuente.

Lo que llama la atención de esta medida, es que no  se hacen evaluaciones serias sobre su impacto. 

Para el caso de Bogotá, hubo un estudio de Fenalco, el cual  recalcó hacia el 2015,   que es el peor momento para el comercio.  Por ejemplo que las ventas caen en un 73%, para el 23%  de los comerciantes permanecen igual  y para solo un 4% las ventas aumentan.

Se logran avances en movilidad, pues el 45% encontró mayor posibilidad de movilidad al retirar tantos vehículos particulares.  Hay descontaminación auditiva en un 35% y una menor contaminación ambiental del 49%. 

Lo más preocupante es que el desempeño económico general de la ciudad cae en un 47%, y un 94% de las personas encuestadas manifestaron que el sistema de transporte público no logra satisfacer la demanda de usuarios del sistema.

Si uno piensa en esos datos, seguramente en la ciudad de Ibagué, también hay impactos esperados sobre el comercio y la actividad económica general en la ciudad.

Desestimular el uso del carro particular, es la mentira más grande que  un alcalde hace, sobre todo que el crecimiento  de la variable Consumo, se hace a través de la medición de  bienes duraderos.  En Colombia un síntoma de desaceleración que  termina preocupando a los expertos, es que las ventas de vehículos caiga.  Si la familia promedio en Colombia mejora su situación económica, seguramente  quiere adquirir un vehículo.  El carro es éxito profesional, éxito  laboral,  y éxito social en nuestro medio, por eso pretender mermar su uso para la protección ambiental, creo que van por mal camino.  Endurecer  las penas para los agentes contaminantes, mejorar la calidad del Diesel que usa el parque automotor de servicio público, eliminar contaminación auditiva y visual de la ciudad, endurecer las penas para civiles delincuentes es un alternativa para que los particulares vean la posibilidad de dejar el carro, ya que  el uso del carro particular puede obedecer a razones de seguridad.  Mientras no mejore el sistema penal, difícilmente un ciudadano prefiere el transporte público u otras opciones de movilidad. Si estas no garantizan seguridad personal, la vulnerabilidad aumenta.   

El recaudo  de los impuestos al vehículo, ¿se usan para el fin propuesto? Tenemos malas vías y alta contaminación..   En fin, pueden haber medidas que garanticen un mejor vivir sin sacrificar el desempeño económico de una ciudad.

Por  Héctor Javier Castro Torres

Director Programa de Economía 

 

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